Nosotros

Desde 2013, un espacio de encuentro en el barrio San José.

El Amparo de los Niños es un comedor y merendero comunitario. Un lugar donde las familias encuentran alimento, compañía y oportunidades para crecer.

Nuestra historia

El Amparo de los Niños desarrolla su labor desde 2013 en Monroe 60, barrio San José, Temperley, partido de Lomas de Zamora, Buenos Aires. Nació como comedor y merendero comunitario y con los años se transformó en un punto de referencia para las familias del barrio.

Compartir la mesa fue el comienzo. Hoy el proyecto abarca alimentación, acompañamiento, educación, recreación, celebraciones y construcción de oportunidades. Todo con el mismo punto de partida: encontrarse.

Este apartado está preparado para incorporar, con confirmación institucional, los relatos y los hitos que la propia organización quiera compartir. No se publican episodios históricos sin validación.

Línea de tiempo

2013

Comienza el comedor

El Amparo de los Niños inicia su labor como comedor y merendero comunitario en el barrio San José, en Temperley.

Misión, visión y valores

Lo que nos sostiene todos los días.

Misión

Acompañar a las familias del barrio con alimentación, contención y oportunidades, construyendo un espacio comunitario donde cada persona pueda desarrollarse.

Visión

Ser un punto de referencia en la comunidad: un lugar donde las pequeñas colaboraciones se conectan y suceden cosas extraordinarias.

Compromiso

Cuidar la dignidad y la privacidad de cada familia, especialmente de los chicos y las chicas que participan de nuestras actividades.

Dignidad

Cada persona es acompañada desde el respeto, sin exponer su situación ni su intimidad.

Comunidad

Nada se construye en soledad: el barrio, los comercios y las instituciones son parte.

Transparencia

Comunicamos lo que hacemos y lo que falta, con información verificada.

Oportunidades

Buscamos abrir puertas: aprendizaje, recreación, trabajo y experiencias.

Acompañar a las familias es construir oportunidades.

Cada encuentro alrededor de la mesa es también una oportunidad para escuchar, para detectar necesidades y para abrir puertas: un taller, una salida, un oficio, una celebración. Eso es lo que hace la diferencia entre asistir y acompañar.

Escuchar antes de proponer

Respetar la intimidad de cada familia

Sostener en el tiempo

Sumar a quien quiera ayudar

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